Comúnmente, existe una visión de la ciencia que la dibuja como una actividad que se realiza de forma solitaria y apartada del grupo más numeroso de la sociedad, que es desarrollada por científicos asociales y que realizan sus investigaciones de forma privada, casi oculta, y comparten su descubrimientos solamente entre una comunidad selecta de individuos, casi todos hombres, hablando con un vocabulario rebuscado y imposible de entender.

Ya sea para buscar nuevas ideas, integrar más la comunidad científica en ámbitos populares, para obtener colaboradores con los que trabajar, o para que una mayor cantidad de personas adquieran conocimientos o habilidades relacionadas con una investigación, la ciencia ciudadana involucra tanto científicos y profesionales como a gente común, actuando como voluntarios en su proceso, es decir, en la «recolección y análisis sistemático de los datos, desarrollo de tecnologías, pruebas de fenómenos naturales, y la difusión de esas actividades»(Finalizing a Definition of ‘Citizen Science’ and ‘Citizen Scientists’), para de esta forma romper generar un impacto mayor.

Esta no es exactamente una práctica o idea nueva, pues ya antes tuvo otros nombres, como investigación participativa. Sin embargo, las nuevas tecnologías de comunicación (como las redes sociales) han ayudado a que la ciencia ciudadana disfrute de una especie de renacimiento. Hay una multitud de historias con gran notoriedad de personas totalmente desconocidas y ajenas a la comunidad científica que, gracias a tener la oportunidad de aportar su granito de arena, terminan descubriendo objetos celestes desconocidos, clasificando galaxias, identificando especies de aves, etc. Estas personas son lo que se conocen como «científicos ciudadanos», personas comunes y corrientes que contribuyen con trabajo y datos a proyectos de investigadores académicos.

Aunque es imposible saber con exactitud quienes fueron los primeros científicos ciudadanos (ya que la ciencia como institución es relativamente reciente), se sabe que nuestros antepasados, sin ser exactamente investigadores o filósofos dedicados, solían practicar una especie de astronomía amateur, haciendo la parte de observadores cuidadosos que simplemente, de forma intuitiva, descubrían cuerpos estelares y monitoreaban aves y otros animales. En la era moderna, se considera que los colonizadores americanos fueron los primeros científicos ciudadanos como tal, registrando información exhaustiva acerca del clima y la geografía, en un intento de entender cuando iban a caer las tormentas, usando datos de una limitada cantidad de personas y buscando patrones que podrían aparecer si se juntaban todos estos juntos.

Porque ciencia ciudadana?

Existen muchos motivos por los cuales la ciencia ciudadana debe recuperar su papel en los aportes de la ciencia moderna. Te enumeramos algunos de los más notables:

  • Recolección de datos: Dependiendo del objeto de estudio en cuestión, la participación de una cantidad de personas de una variedad de trasfondos y localidades puede ser necesaria para obtener una muestra lo suficientemente amplia y exhaustiva. La colaboración de estas en forma de recolección de ciertos datos (comportamiento de especies animales, estudio del movimiento de ciertas plantas, alertas de plagas, etc.) puede ser fundamental para la investigación, sin exigir necesariamente un sacrificio muy grande en cuanto a tiempo y esfuerzo se refiere.
  • Educación mediante la práctica: La ciencia ciudadana ofrece una oportunidad perfecta para que quienes normalmente no se mueva en un entorno de laboratorio científicos, pueda comenzar a participar en proyectos como investigadores, y para que también de esta forma empiecen a desarrollar aptitudes y habilidades referentes al area en la que trabajen, sin mencionar los conocimientos que obtengan como resultado del estudio conducido.
  • Colaboración libre y abierta: Los proyectos de ciencia ciudadana suelen estar abiertos a todo tipo de personas, siempre y cuando estas quieran involucrarse: sin importar que sean estudiantes, profesores, trabajadores, jubilados, desempleados, etc. Los equipos científicos suelen establecer una plataforma mediante la cual pueden participar los ciudadanos. Por ejemplo, juegos que intenten explotar al máximo las capacidades intuitivas y racionales de las personas, necesarias para algún problema difícil de resolver, como Foldit, o aplicaciones que apunten a una audiencia regional, o en ciertos casos, internacional; y luego recoger datos desde ahí. De esta forma se puede recolectar datos desde una variedad de entes o grupos de personas de manera paralela. Es cierto que un equipo científico no puede estar en todos los lugares al mismo tiempo, pero de esta forma se pueden expandir el foco de la investigación sin sacrificios significativos.
  • Retroalimentación: La ciencia ciudadana se establece una especie de diálogo entre los ciudadanos que aportan sus datos y los científicos que aportan sus conocimientos y enseñan métodos y análisis de estos. En esta relación «entrada-salida», se logra plantear el problema estudiado dentro de parametros mucho mas amplios, obteniendo una nueva perspectiva que es una especie de síntesis entre la ciudadana y la científica. Los beneficios de estos se pueden ver principalmente en la area de cambio clímatico y biodiversidad, cuyas afirmaciones suelen depender en estudios realizados mediante ciencia ciudadana («The Invisible Prevalence of Citizen Science in Global Research: Migratory Birds and Climate Change»).

Quienes hacen ciencia ciudadana?

Como fue anteriormente mencionado, podemos ver el impacto que puede hacer esta colaboración primordialmente en áreas donde se le deja la tarea de clasificar y encontrar patrones a los ciudadanos. Un ejemplo interesante en este sentido, es el proyecto Penguin Watch, que permite a cualquiera aportar su granito de arena hacia ‘entender cambios en la población de los pingüinos, y en sus índices de supervivencia y reproducción’, mediante observación de fotos tomadas por drones y aviones, identificando tanto pingüinos adultos y bebes como huevos de estos, y otros animales. Sitios como Zooniverse albergan una variedad de este tipo de proyectos, donde se les permite a ciudadanos comunes colaborar en proyectos tan extravagantes como Galaxy Zoo: Clump Scout, donde se están buscando galaxias ‘grumosas’, pocas y aisladas en la gran fabrica del universo, aprovechando el incremento en el uso de instrumento de observación de astros.

Para encontrar ejemplos de ciencia ciudadana que se hace en nuestro ámbito regional, solo hace falta buscar. En sitios como Ciencia Ciudadana en España, se muestran una variedad de instituciones y su localidad dentro de un mapa, permitiendo a cualquiera fácilmente participar y investigar mas en cuanto a estos proyectos. En Cuba, por ejemplo, el desarrollo de ciencia ciudadana ha aportado mucho a programas de monitoreo de su biodiversidad, principalmente destinados a apoyar estudios de conservación de aves. En proyectos como éstos, se puede ver fácilmente en que áreas es más eficaz la ciencia ciudadana: problemas en los que se puede establecer de forma fácil una plataforma por la cual interactúan ciudadanos y científicos, donde estos podrán realizar la tarea de forma relajada y así ayudar a encontrar patrones.

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