Al transcurrir los años se han presentado pandemias que han azotado y puesto en alerta al mundo. Por tal motivo, la manera como las personas, instituciones y gobiernos lo han manejado resulta de suma importancia ya sea para prevenir errores cometidos, tomar medidas similares o reinventarse acciones en el tema. Justo es aquí donde entra en juego la ciencia abierta. Tal vez te preguntarás ¿Cuál es el papel de la ciencia abierta en todo esto? Pues las distintas disciplinas que abarca, como el acceso y los datos abiertos, han permitido producir conocimiento científico para combatir estas pandemias, por ejemplo, para realizar un diagnóstico temprano, en la gestión de la producción de vacunas, o para predecir niveles de propagación de las enfermedades y generar soluciones tecnológicas.

En este artículo te presentamos algunas iniciativas de ciencia abierta que han permitido reducir y controlar el impacto de estas enfermedades, la COVID-19, el Zika, la gripe, el dengue, el SARS (Síndrome respiratorio agudo grave) y el MERS (Síndrome respiratorio de Oriente Medio), dejando aprendizajes y avances en este ámbito.

¿Por qué la Ciencia Abierta?

En la actual pandemia de la COVID-19 el acceso a información, la difusión de datos y el uso de código abierto, aceleraron las investigaciones haciendo posible que en pocas semanas se obtuvieran avances significativos, en comparación con aquellos que hubieran sido obtenidos si la información no estuviera abierta. El mejor ejemplo está en el proceso de secuenciación de su genoma, que se logró en solo 11 días publicándose abiertamente, permitiendo conocer sobre formas de transmisión y posibles métodos de detección. Se encuentran disponibles decenas de portales de investigación, revistas y otras herramientas de acceso abierto con información sobre el COVID-19 y su causante, el virus SARS-COV2. Te presentamos algunos en las referencias del artículo.

Algunas de esas investigaciones sobre el coronavirus se publicaron de manera abierta antes de tener la revisión por pares, para acelerar los tiempos de difusión del conocimiento. Este tipo de prácticas ya había sido implementada durante las pandemias de SARS en 2003, de gripe AH1N1 en 2009 y el Zika en la década de los 50, pero la evolución de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en estos años ha permitido que se implementen con mayor fuerza.

De igual forma, la pandemia del Zika estuvo influenciada por el acceso abierto, aunque en menor medida que el COVID-19. Se publicaron en abierto resultados de investigaciones, por ejemplo, la reseñada en Proceedings of the National Academy of Sciences, en este artículo de la Revista Colombiana de Anestesiología y este otro publicado en Elsevier.

Como todavía no hay cura para el Zika, el desarrollo de vacunas y la terapia contra el virus es relevante. Sin embargo, en un artículo del 2016 sobre colaboración abierta en respuesta al Zika, se expone la falta de un sistema eficaz para compartir datos e información y hace referencia a una convocatoria para investigadores publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2015. Actualmente, más de 30 organizaciones han ratificado la declaración de consenso de la OMS para compartir datos del Zika.

Para minimizar la falta de información, El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Governance Lab y socios gubernamentales de algunos países de América del Sur colaboraron para llevar a cabo conferencias bajo el nombre de Smarter Crowdsourcing (Colaboración abierta inteligente) buscando especialistas para impulsar una respuesta colaborativa ante la crisis del Zika. Otro recurso abierto, es «Zika Open» una sección de la revista de investigación de la OMS, en la que los expertos pueden compartir libremente sus datos.

Los datos juegan un rol importante en el tratamiento de las pandemias, y su procesamiento es fundamental para mantenernos informados. El desarrollo de tableros de monitoreo de casos de COVID-19, mapas con datos en tiempo real, informes dinámicos y otras visualizaciones nos han permitido conocer sobre la propagación del virus, y su impacto por país y región. Asimismo con datos de buena calidad, la ciencia de datos puede ser una poderosa herramienta para realizar predicciones sobre la evolución de la enfermedad COVID-19 o incluso para buscar un posible tratamiento. La Universidad de Zaragoza diseña un mapa que predice los nuevos contagios por coronavirus. Asimismo, la compañía de biotecnología AbCellera está empleando un modelo de Machine learning para desarrollar terapias basadas en anticuerpos de pacientes que se han recuperado de la enfermedad.

Modelos predictivos de este tipo también se emplearon en la pandemia del Zika. Uno de ellos desarrollado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas CONICET en Argentina junto con Ecuador y Colombia en 2019. La investigación incluyó la captura de mosquitos adultos y su análisis genético con la finalidad de aplicar dichos modelos para conocer probabilidades de brotes en áreas particulares y así evaluar posibles acciones preventivas. De igual forma, estos modelos estuvieron presentes en la pandemia de gripe AH1N1, donde un estudio de investigadores de la Escuela Médica de Harvard determinó que el uso de la Wikipedia y así el empleo de big data, son capaces de predecir con precisión la llegada de los brotes de gripe en EEUU. Puedes consultar información abierta sobre la influenza y las pandemias de gripe, como la gripe aviar y la AH1N1 aquí y también sobre fuentes de información acerca de la gripe aviar en este enlace.

Los datos abiertos son tomados para desarrollar metodologías que hacen más accesible la información a cualquier persona. De esta manera Google y UNICEF trabajaron para desarrollar un panel de control abierto al público sobre el Zika, para analizar grandes cantidades de datos, así como para visualizar y predecir brotes potenciales de enfermedades, puedes encontrar información en este enlace.

Los avances tecnológicos y la influencia de las TIC han cerrado la brecha de la desinformación, aunque en ocasiones su uso hace que se divulgue información poco certera. En este artículo se presenta la influencia de las TIC durante la pandemia de la gripe. Donde algunas iniciativas fueron llevar a cabo cursos virtuales y conferencias durante la pandemia, fue una iniciativa desarrollada por la OPS usando el programa Elluminate que en la actualidad se comercializa bajo el nombre de Blackboard Collaborate. En la actual pandemia del COVID-19 se ha hecho inevitable el amplio uso de estas tecnologías que permiten el teletrabajo y la investigación colaborativa como Git, redes sociales como Whatsapp, han ayudado a mantenernos comunicados y trabajando.

Otro aspecto importante es la investigación colaborativa, por ejemplo, en proyectos de código abierto o repositorios de datos. En la pandemia de gripe AH1N1 en 2009 se creó un repositorio en la plataforma colaborativa GitHub acerca de la gripe AH1N1 en Londres. Otros repositorios en esta plataforma referidos a información y proyectos sobre pandemias son: Repositorio de datos sobre los brotes del zika y en https://github.com/cdcepi/zika, el proyecto en GitHub de la app Española Open Coronavirus, que busca tener cuarentenas selectivas en lugar de masivas en España.

Frente al COVID-19 se han desarrollado proyectos de código abierto, por ejemplo, el proyecto Ushahidi, que proporciona, entre otras cosas, mapas de infectados y lugares donde pueden suministrarse alimentos. en este caso, se trata de la reutilización de un software utilizado en la gestión de crisis: Ushahidi como proyecto surgió, para el manejo de situaciones críticas a raíz de violencia callejera, terremotos o cualquiera otro que requiriera la coordinación y localización de personas en distintos puntos geográficos. Otra iniciativa es eCALLER EPIDEMIAS que cuenta con un despliegue de aplicaciones para el diagnóstico y monitorización. Otra iniciativa han sido hackatones que reúnen a las personas para usar sus habilidades y destrezas tecnológicas, para ayudar a combatir los problemas como la pandemia, desarrollando proyectos de tecnología. Uno de ellos, el Hack Quarantine, el Debian biohackatone y CodeTheCurve. Algunas instituciones tecnológicas han creado fondos para financiar proyectos de código abierto en combate al COVID-19 como el de Mozila.

Las pandemias del SARS en 2003 y el MERS en 2012, fueron causadas por tipos distintos de coronavirus. Las investigaciones realizadas en la pandemia del SARS influyen ahora en relación al nuevo tipo de coronavirus SARS COV-2 causante de la enfermedad COVID-19, puedes consultar este artículo para más información. Algunos trabajos en acceso abierto puedes consultarlos aquí y en este enlace. Asimismo, se realizaron comparaciones de como el coronavirus SARS-COV2 supera los casos del SARS de 2003 para Enero 2020 y otras investigaciones relacionadas y comparando los 3 tipos de coronavirus causantes de estas pandemias (SARS, MERS y COVID-19), puedes consultar información aquí.

Las investigaciones iniciadas sobre los coronavirus del SARS y el MERS, sirvieron para conocer sobre estos virus y que los científicos e investigadores se dieran una idea de lo que sería el nuevo coronavirus SARS Cov-2 causante de la COVID-19. El conocimiento y los datos abiertos relacionados a las anteriores pandemias, permiten que se hagan investigaciones como la que se recoge en este artículo donde comparan la letalidad del COVID-19, el SARS, MERS y la gripe.

El Dengue ha sido otra pandemia para la cual se han llevado a cabo proyectos como el reflejado en este Documento de trabajo sobre datos abiertos del dengue por parte de la Iniciativa Latinoamericana por los Datos Abiertos y el Open Data que presentan mapas de riesgo y de incidencia dinámicos para 18 países de la región de las Américas, con información de la OMS. También está DengueNet, el sistema central de gestión de datos de la OMS para la vigilancia epidemiológica y virológica mundial del dengue y la fiebre hemorrágica del dengue. Puedes visitar en este enlace otros sitios de acceso abierto a información sobre el dengue.

Cabe resaltar que la era tecnológica, los avances y los nuevos usos de las TIC afectan y mejoran la forma en la que las personas acceden a la información sobre salud. Esto ha sido fundamental para la ciencia abierta y podemos observarlo si comparamos las iniciativas actuales frente al COVID-19 con las surgidas frente a otras pandemias.

Lo que sabemos hasta ahora

De todas las iniciativas de ciencia abierta que se han desarrollado en torno a las pandemias, hemos aprendido a divulgar datos e información, mantenernos actualizados y reconocer información veraz como la proporcionada por la OMS, a trabajar de forma colaborativa con personas de distintos lugares en el mundo, tomar conciencia de nuestro papel protagónico en el cumplimiento de medidas sanitarias, a hacer uso de herramientas digitales para mantenernos informados y publicar información importante, a tomar decisiones personales y colectivas en base a datos abiertos y herramientas de acceso abierto, en fin, poner en práctica y a disposición nuestras capacidades para generar proyectos que creen soluciones y todos se beneficien de ellas, asimismo formar parte como usuarios o beneficiarios de esos proyectos y hacer que la práctica de la ciencia abierta sea cada vez más adaptada en la cotidianidad de las personas. También nos han permitido reconocer los avances tecnológicos para la investigación, eliminar las barreras entre investigadores y los ciudadanos de todo el mundo y con ayuda de los datos e información disponible, podamos comparar las acciones que se han llevado a cabo y reconocer que la ciencia abierta tiene un rol importante en el ámbito de la salud. Finalmente, debemos decir que las pandemias han hecho que los gobiernos conozcan y actúen de manera rápida y eficiente ante cualquier pandemia y esto ha sido posible, con el transcurrir de los años, gracias a las buenas prácticas de ciencia abierta.

Referencias

Algunas plataformas de acceso abierto sobre el COVID-19 y el SARS-COV2:

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